Espai Solidaria en los medios

REVISTA FELICIDAD Y SALUD - DICIEMBRE 2017 

En la Calle Buenos Aires 11, junto a la Calle Sueca, en pleno barrio de Ruzafa, hay un cartel de Césped con letras blancas en las que se lee ESPAI SOLIDARIA. El cartel lo han hecho ellas: Las voluntarias de la fundación Juntos por la Vida. Han hecho eso, y mucho más; la mayoría de mobiliario y objetos que encontramos en este espacio lleno de vida llevan el toque de cada una de las personas que llevan soñando meses con este proyecto. Desde una silla que fue encontrada en la basura y tapizada con una falda vaquera, hasta un cajón antiguo que hace las veces de estantería, pasando por botellas de cerveza turca que alumbra el local con velas y una enorme claraboya que ilumina la estancia durante el día y deja crecer las plantas llenando, si cabe, el espacio, con más vida todavía.

Pero no espere el lector encontrar nada de esto tal cual en su visita; porque en Espai Solidaria, todo se renueva y todo se vende. El concepto de reutilización, de sostenibilidad y de respeto por el medio ambiente son una máxima en esta organización que lleva décadas luchando por los derechos humanos, sobre todo por los derechos de la infancia en situación de vulnerabilidad.

Nos remontamos al año 1994 cuando la fundación trajo al primer grupo de niños y niñas afectados por la catástrofe de Chernobil a pasar unas vacaciones saludables a España. Desde entonces, cada verano y navidad se han realizado más de 7000 acogimientos familiares, y la fundación tiene proyectos de intervención en Ucrania, a favor de los menores de Chernobil y los desplazados internos afectados por el conflicto bélico del Donbass, uno de los mayores conflictos humanitarios de los últimos años.

Aunque es África, y en concreto los proyectos humanitarios en Benin, uno de los países más pobres del mundo, lo que llevan al grupo de voluntarios de la fundación a buscar alternativas de recaudación de fondos para construir escuelas donde los niños y niñas benineses tengan la opción de conseguir un futuro fuera de las calles, de la explotación infantil y del trabajo. Escuelas donde tengan la oportunidad de ser niños.

El proceso es sencillo. El Espacio consta de dos partes donde se pueden recaudar fondos. La primera es la tienda solidaria. Podría tratarse de cualquier establecimiento del  Soho en Nueva York o del Kreuzberg en Berlin, pero estamos en Ruzafa; eso sí,  uno de los barrios más de moda de Europa. Las prendas y complementos se encuentran perfectamente colocados, distribuidos por colores, por estilos, y encontramos todo tipo de calidades. Eso sí. Precios solidarios: Prendas a partir de 3€. La mayoría de las prendas y complementos no superan los 10€. Hay etiquetas verdes y etiquetas naranjas.  Se nutren de donaciones. Las etiquetas verdes (la mayoría), son artículos de segunda mano. Personas que han hecho un cambio de armario o simplemente se han cansado de una prenda y han pensado que aquí puede – y seguro que tendrá – una vida mejor. Todas las prendas son revisadas y desinfectadas. Los artículos con etiqueta naranja son donaciones de negocios o tiendas co-solidarias, que quieren compartir sus restos de stock con la causa.

El espacio está íntegramente gestionado por voluntarios. Nos explican con entusiasmo que la recaudación íntegra va destinada a los proyectos. En estos momentos se están construyendo los baños para la escuela. En la pantalla de televisión de la entrada se muestran fotos con la cara de felicidad de los niños africanos que ya asisten a clase en Allada. “y eso es gracias a vuestras compras y vuestros donativos”. Nos dicen.

 

Los mismos voluntarios, junto con otros, son los que gestionan la segunda vía de captación de fondos del espacio: Los talleres: Todo eso ocurre al fondo, bajo la claraboya. Donde también se puede tomar un té, un café, un refresco por 1€ de donativo, cuando no hay taller. Aunque intentad acudir a uno de los talleres: El lugar está lleno de energía. El último fue de iniciación a la meditación. Coincidió que llovía esa tarde y no pudo venir mejor la lluvia para el propósito del taller. En el escaso mes de vida de Espai Solidaria ya se han hecho dos talleres de reciclaje de ropa también. Programados para los días de vacaciones de navidad hay talleres creativos infantiles todas las mañanas. En ellos se fomentará el pensamiento creativo y crítico y las actitudes sostenibles hacia el medio ambiente a través del reciclaje. Se pueden apuntar niños y niñas de 6 a 11 años. Para el 20 de enero hay programado un taller de quesos artesanos, en el que los asistentes aprenderán a hacer quesos de una manera fácil y entretenida, en casa, con materiales comprados en el supermercado.

El espacio también está conceptualizado para cumplir una función social, ofreciendo actividades con entrada libre, como cine encuentros, coincidiendo con días internacionales, exposiciones o colaboraciones con otras entidades sociales para presentar campañas de sensibilización, presentaciones de libros o charlas y encuentros.

El día 23 de diciembre se realizará un encuentro de familias y niños de Chernobil acogidos, y el colectivo de familias ucranianas de Valencia para celebrar la navidad ortodoxa juntos, con la asistencia de San Nicolás, el Papa Noel de los países del Este, que traerá regalos a todos los niños.

Seguro que los niños quedan prendados de la magia del lugar del mismo modo que hemos quedado nosotros e igual que quedará el lector tras su visita. No dejéis de ir.

Toda la programación se puede consultar en la página de Facebook de Espai Solidaria y en la web de www.juntosporlavida.org/espaisolidaria

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