Proyecto Benin: Pinceladas

LA SITUACIÓN DE BENIN

Benin es un país con 10 millones de personas y un índice de pobreza extrema del 47,2%.

La edad media de la población es de 18 años y la esperanza de vida de 56,6.

Según el índice de desarrollo humano, se encuentra en el puesto 166 de 186 países.

La educación pública en Benín es gratuíta, aunque los padres han de pagar por el material escolar, y no se les proporciona comida en el colegio. Existe un problema generalizado de absentismo escolar, no solo por parte de los alumnos, sino también de los profesores, que ante la falta de motivación y control por parte del gobierno, desatienden sus empleos en la enseñanza pública para dedicarse a otras ocupaciones. La calidad de la enseñanza pública en Benin deja mucho que desear, y proliferan los centros privados, donde los alumnos pagan de 40.000 CFAS (60€ al año) a 100.000 CFAS (150€) al año solo  por una enseñanza con garantías de aprendizaje.

Sabemos que la educación es el primer paso para la lucha contra las desigualdades sociales, y una buena educación es fundamental para construir el futuro.

Los niños y las niñas han de contribuir en muchos casos a la consecución de ingresos para la familia, lo que difiulta su asistencia a la escuela.

Solo el 20% de las alumnas que comienzan la educación primaria llegan a la universidad, porque muchas mujeres se casan o se convierten en madres a edades tempranas. Sin embargo, las mujeres son las que sustentan en la mayor parte de los casos la economía familiar.

Las tradiciones ancestrales de Benin, hacen que se perpetúe el machismo y prosigan las desigualdades sociales. Aunque la poligamia no está permitida, de todos es sabido que es normal tener más de una y dos mujeres, si se las puede mantener.

Los vidomegon son los niños que desde tiempo remotos enviaban las familias de las zonas rurales a vivir con parientes más pudientes de la ciudad para que tuviesen oportunidades educativos. Hoy en día siguen llamándose así. A muchos de ellos se les ve con cestos en la cabeza deambulando por las calles. No ha habido nada parecido a un acogimiento familiar. Se trata sin repujos de una forma de explotación infantil, por la que estos niños pasan a ser propiedad de un familiar (o no) que puede o no haber pagado dinero a sus padres por elos, que les obliga a trabajar.

LA SALUD

El paludismo es la enfermedad que más bajas causa en Benin. Aún así, la úlcera de Burundi, y otras enfermedades como la anemia falciforme de las que en España no hemos oído ni hablar, afectan a la población.

"¿qué pasa si te pones enfermo? Has de pagar por el médico, has de pagar por las pruebas, por las medicinas... por todo. Esto es en el caso de que estés en una ciudad y tengas un hospital cerca. ¿y si no tienes dinero?... dejan que te mueras... bueno, solo los hospitales públicos. Los de la iglesia no...." Es la conversación que mantenemos con nuestras interlocutoras.

EL INTERÉS POR EL ESPAÑOL

Nos llama la atención el interés que existe por la lengua española. Según los profesores de lenguas de secundaria, los alumnos que acceden a los exámenes oficiales de español duplican a los de alemán y triplican a los de inglés. Sin embargo, nos informan en el consulado honorario de España en Benin, que no existen medios para el aprendizaje del idioma. Las universidades lingüísticas de Cotonou y Parakú no tienen convenios de colaboración ni programas de becas con universidades españolas. No hay profesores nativos que impartan clases de español, y los materiales son difíciles y muy costosos para los alumnos. Aún así, el interés, es asombroso.

 

EL INTERÉS POR LA MÚSICA

Los benineses llevan el ritmo en sus venas y tienen magia en sus voces, pero han de pagar si quieren estudiar música. Las actividades artísticas y musicales no se consideran materias a impartir en las escuelas.

 

 

Fuentes: Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2014